domingo, enero 08, 2012

El rostro de una mujer llamada Hipatia*


Me acuerdo de una multitud reclamando jus primae noctis
las lágrimas suspendidas en el aire
la ciudad partiendo en dos el ritual órfico como la peste
la daga pitagórica clavada al cielo
esperando se abriera
y la quimera y la caducidad del mundo nos hablara
Así estoy suspendido en un gigantesco año transparente
instalado en los brazos de una hieródula
que también puede ser la que ha dejado caer sus lágrimas sobre mi rostro
siento que su llanto ha arrancando de un tajo mi inocencia
porque no sé cuánto del cuerpo [de mi sueño] fue partidario del desierto y que otras partes de las estrellas
No sé cuánto ha vaciado de su vestido
cuántos de sus huesos fueron arrancados
cuánto de sus ojos y lengua se les pueda llamar Hipatia
Aun así Gilgamesh
mis manos huelen a anestésico

*Parte de mi próximo libro llamado Dub-Sar: la Angustia de Gilgamesh por la muerte de la literatura

2 comentarios:

lady dilemma dijo...

muy buen blog . en hora buena

Nervinson Machado dijo...

Muchas gracias. Apenas tenga tiempo, prometo leer tu blog con más calma. Me agradó también que eres de letras inquietas.