
Digamos que el golpe de un gallo es algo para tomárselo muy en serio
su puño de piedra canta como si ese cuerpo de fuego
hablara de calles, ciudades y rostros
jodidos
necesarios de exorcizar
Basta que se ponga sus calzoncillos azules y se cuadre para la pelea
y no cante, no cante la avaricia del amanecer
sólo un pin pun pan
un artefacto ruidoso
y el público dale, dale, dale Davis
Una máquina de volver madre a cualquiera
así, con su cara de esquina inofensiva
soplando un golpe tras otro
(¡Dios Santo!¡Dios Santo!)
su mano de victrola baila como niño ciego
haciendo versos de historia
como si el futuro hubiese quedado atrás
el Gallo canta knockout antes del amanecer
para declarar que le ha reventado la boca a la noche.
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