viernes, noviembre 03, 2006

La Voz de la Hojarasca o Historia del Libro


La voz con todo el silencio exhumado no bastará.
No bastará tampoco que hablemos de errante a errante. No bastará
Con esa mirada lastimosa a historia que tienes. No bastará
hablar de hojarasca a hojarasca
De una vez. Ya sé que no pediste ser un souvenir de efigie
Ni tampoco amanecer sin sombra, como nos dejaron
Convertidos en una palestra de humo.
Ya sé que no acostumbras a dejar flores en los altares
Para que no se enteren
De que estaban muertos.
Me guardo el silencio y las palabras
La muerte es empacable y desechable
Pero eso nada importa ahora,
Seguirás robándole enigmas a las manos
Y yo arrancándolos de tu mirada: Soy el espectador.

No nos atrevimos a levantar ningún templo
Por vergüenza a dioses, pero sí escaleras
para alcanzar a los árboles de piedra voladores
Cuado los hombres pájaros dejaron de existir: que lo diga Dédalo
Y todos saltamos esperando el vacío, y sólo encontramos a la tierra baldía
Entonces fuiste grieta en el pantano
Como un zarpazo sumerio
En honor a la mentira o al poeta,
Pero a cambio
Volamos sobre todos los balcones
Tratando de que no se nos apartara de la memoria ni de los dioses
La incertidumbre del hombre. En eso nos parecemos.
Son demasiado colores a los que no se puede llegar en tan poco tiempo.

No bastará –repito— que le entregues cuentas a dioses o humanos
Si el escriba es el relojero sin tiempo
Volando sobre su papiro en llama y la pluma temblorosa
Conque escribes en el vientre de los sepultados.

Dime como entenderé la duda de quien tiene que crear y destruir
A la vez, sin que nos veamos entre los fragmentos y la ruina
Del hombre. Porque puedo asegurarlo:
Eres el momento preciso de lo impreciso de un tiempo pasado:
Apenas un viajero.

No arderá otra Alejandría, porque no habrá nada que quemar.
No habrá otro Gutenberg ni otro Voltaire
Ni otra pieza de soledad que quiera danzar con pasos ligeros
Porque estaremos ocupados viendo como el río cambia de dirección
Y esta vez la corriente arrastrará todo
menos a tus árboles voladores.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

rimbombante

Jean Pierre Frederick dijo...

"Ya sé que no pediste ser un souvenir de efigie" Que buena esa parte!!.

MLPP dijo...

ke tal nervinson. soy diego. te cuento ke estoy trabajando en MAGO Editores. bueno, lo importante es mantener el contacto, ke de alguna u otra forma nos podemos ayudar. saludos.

Anónimo dijo...

http://desordeneslineales.blogspot.com/ :) quizas te guste

Anónimo dijo...

desordenes lineales es de un amigo mio. El no visito tu pagina todavia. Yo, navegando un poco, llegue aqui de casualidad. A mi particularmente me gusto, crei que "literariamente" se llevarian bien =)por eso te pase la direccion.
un beso grande

Nervinson Machado dijo...

Gracias por la dirección "usuario anónimo". Me pareció un buen dato. De todas formas espero que sigas rondfando por aquí.

Anónimo dijo...

ES lo más pretencioso que he leído en años, poesía vieja, predecible, trata de ser más de lo que realmente es, cita a Voltaire.
Aunque sencilla, algo así como de adolescente principiante? o me equivoco

Xime dijo...

Hola poh mi cuate.
Un abrazo desde Chile.

Gabriela dijo...

Y que tal te pareci� el norte, ac� hemos estado acord�ndonos de ti
Saludos

El Toro de Barro dijo...

Los buenos poemas no dejan indiferente a nadie. De éste se ha dicho que es "rimbombante", "adolescente" "pretencioso" o de "principiante". Yo estoy con Jean Pierre, y creo que es un poema grande, o mayor, y casi redondo. Y supongo -y espero- que las cuitas en torno de esta pieza auténtica seguirá incesante.
Espero que no te moleste que la haya publicado en el blog que la Editorial española El Toro de Barro ha dedicado a la poesía, y cuya dirección es esta:
http://poesia-del-torodebarro.blogspot.com/
Con mi admiración, y mi agradecimiento...

Carlos Morales
Director de Ediciones El Toro de Barro
carlosmorales@yahoo.es