miércoles, diciembre 09, 2009

Lóbulo Temporal: nueva revista electrónica literaria (desde Monterrey) www.lobulotemporal.com


www.lobulotemporal.com

La literatura se repite, se escribe a si misma y se pronuncia. Esto bien podría explicarlo Pierre Menard autor del Quijote , pues siempre escribimos lo ya escrito. Los autores de los cuentos que incluimos en este número, presentan esta tendencia que según Darío Villanueva (Catedrático de la Real Academia Española), puede definirse como metaliteratura "el discurso narrativo que trata de si mismo". Aunque los cuentos que presentamos no narran el cómo se está narrando, sí tocan la idea de la escritura como eje principal y como el sentido de los textos que nos han facilitado autores experimentados y otros que buscan abrirse paso en las letras. Esperamos que ésta sea una plataforma de utilidad para difundir su obra.

En poesía presentamos el trabajo de Otoniel Guevara, en palabras de Alfonso Chase, escritor costarricense "Otoniel nos seduce co su palabra límpida, aunque esté contaminada de hierbas dispares y de amaneceres que lo ubican en la montaña y también en el ámbito de esas ciudades que recorre con sus botines de niebla. Guevara es uno de los poetas, ¿jóvenes? más representativos de Mesoamérica" A Otoniel lo conocimos en un Encuentro Internacional de Escritores realizado en Monterrey, en aquella ocasión, él compartió su deseo de tener un acercamiento con los escritores jóvenes de la ciudad y aunque por cuestiones burocráticas no se dio la oportunidad de realizar un taller, en esta ocasión es un gusto incluir en nuestra revista, una breve selección de poemas extraídos de sus libros "Canción Enferma" y "No apto para turistas" que el poeta decidió compartir para Lóbulo Temporal.

El monologo de la muerte de Nérvinson Machado, nos lleva por un recorrido siendo otros y por un momento nos sugiere cuestionar si la vida es una actividad contemplativa. Bienvenido a este número con el que terminaremos este año e iniciaremos el 2010, esperando que más autores se decidan a participar en este proyecto, en el que buscamos que los vivos no sean un museo para los muertos.

Laura Fernández

miércoles, diciembre 02, 2009

El Poeta Como Un Suvenir De Lo Humano.


San Agustín se preguntaba si un año podía caber en un día, y es justo la poética de Eduardo Zambrano la que intente dar respuesta a esta pregunta con sus dos nuevos libros. Casi sin dejarnos descansar, este poeta nos arroja a un laberinto de palabras, transformándose en un doble personaje: Dédalos/Minotauro. Una combinación que aprende a coexistir en el mismo espacio y, bajo distintas épocas, en una cárcel ilusoria que tiene muchas entradas y salidas. Construye los muros que le permiten situarse en el centro como espectador del viajero que ingrese a través de sus libros. No se limita a crear un puente de distintos tiempos, para encerrar el producto de su deseo, sino que su búsqueda va más allá y se vuelve un itinerante entre la vida rutinaria y páginas que actúa como visores del horror en cada uno de los pasillos creados a través de sus versos.

1. Las Insignias de la Sed.
“Las Insignias de la Sed”, publicado por la UANL y Posdata Ediciones, es una obra que configura un mapa cronológico y topográfico dibujado con trazos de libros que hacen de cada poema una biblioteca que nos permite extender nuestra voz a diferentes momentos y estados de ánimo. Un reloj descompuesto, agregaría, que reelabora el dilema cronológico a través de manecillas que apuntan a todas direcciones sin por ello perder su sentido inicial.
La puerta se abre de par en par desde el inicio; la palabra misma es una sorpresa, a la vez que agente de erosión de una piedra amorfa a la que hemos querido llamar humana.
“Y el agua contra las piedras
No hacía otra cosa
Que repetir su nombre”
Encaminándonos a una primera afirmación, nombrar es poetizar o, si se prefiere, seccionar al autor en la obra. Zambrano se arriesga desde el inicio a mostrarse como un suvenir de lo humano que nace y muere en el habla y para el habla. Pero no nos muestra sólo un jardín de rocas, o una mano petrificada o cualquier otra parte, sino la efigie completa. Deja a un lado los tropos usuales y crea la figura desde la totalidad del poema. Para ello se vale, me permito decirlo, de las viejas teorías presocráticas y echa mano a los principios materiales (aire, agua, tierra, fuego) con los que Empédocles, con suma habilidad, trató de explicar el origen del mundo; mientras que el autor irá más lejos y no sólo los colocará como punto de partida sino también de culminación.
“Son el hombre y la tierra
Tolvaneras de palabra y polvo
Cuando el viento pasa”
Así se entrega a la tarea de elaborar lento, con la paciencia del relojero para que podamos deleitar el viaje al mapa de su utopía.
La Insignias de la Sed es un libro destinado a destruir la relación edípica que muchos autores locales se han trazado con sus autores de cabecera. Es una obra donde se dan citas muchos otras lectura que no intentan quedar a segundo plano, como tampoco la realidad del autor. El libro está dividido en dos partes: La Hermosura Intransigente y Mapas del Desamparo. La primera, reconstruye lo humano y deja en el tapete muchas preguntas de carácter antropológicas, la segunda parte, en cambio, como si se tratara de una épica y no de una poesía lírica, ensambla a Eduardo Zambrano con el carácter ontológico con que da inicio. Es necesario, entiendo, saber qué nos rodea para saber qué somos, o por lo menos, eso me dejó este libro.
Queda ahora armarse de pasión cartográfica e intentar reajustar nuestros relojes para que las manecillas giren no sólo de izquierda a derecha o se atrevan a detenerse en algún punto, pues con ello, se demuestra que el tiempo circula más allá del aparato pero no fuera de las letras.

2. El fortín del Solitario.
El segundo, “El Fortín del Solitario”, publicado por Ediciones Fósforo, en cambio, es una fortaleza donde ha sido invitado Fernando Pessoa a darnos la bienvenida.
Con versos más sólidos, y ya no creando una bola de nievo que va recorriendo un largo camino para convertirse en algo imparable como en “Las Insignias…”, El Fortín del Solitario juega con la contradicción como un caballo ya domado y al cual no es muy difícil cabalgar: “Me dieron a probar la alegría / y su veneno”, nos dice. Aquí la palabra no es un ente novedoso, en El Poema del Escribiente, nos advierte: “después de tanto tiempo / las palabras siguen siendo la única posibilidad / de estar conmigo”; los sentimientos no son algo que sorprendan a la voz poética, quien rápidamente describe estados de ánimos a través de sitios y personajes.
Eduardo Zambrano mira la poesía con respeto, se acerca a ella dispuesto a dejar todo; sabe que en el poema se esconde una felicidad que “Tiene garras, hambre, y un pico prodigioso” fortalecido con el tiempo y “con el cual busca nuestro corazón”. Escribe como quien ha perdido los anteojos y, sin perder un mínimo de lucidez, no se detiene a nombrar su entorno. Su papel es llevar a la realidad a un límite que pueda distorsionarse a sí misma y pueda dar a luz otras realidades, porque, como decía Salustio, “hasta el mundo mismo puede considerarse un mito”. No se deja impactar con lo inmediato. La belleza en muchas ocasiones es un espejismo.
Luz. Mucha Luz en sus ojos.

Los labios pequeños, sensuales.
La nariz pequeña pero orgullosa.

Su risa iba y venía en esa vieja taberna […]

De pronto vi su rostro transfigurado.

miércoles, septiembre 23, 2009

4M3R1C4


Novísima poesía latinoamericana:40 poetas

Selección y prólogo
Héctor Hernández Montecinos
.
Todo el mundo es serio menos yo.
Y me da por pensar que yo soy América.
Ya estoy hablando solo otra vez.
América, Allen Ginsberg.

PRÓLOGO
(fragmentito)
.
Este libro en el que he venido trabajando hace un año, más menos, es el resultado y la comprobación de un espíritu de época, de un corpus poético, que he ido conociendo desde hace más de cinco años en los cuales he podido viajar y conocer a una gran cantidad de poetas, poéticas y obras deslumbrantes, alucinadas y atópicas. Los autores acá seleccionados han nacido entre los años 1976 y 1986, fechas que he tomado como umbrales coincidentes con un movimiento desterritorializador en el quehacer de la poesía latinoamericana de hoy.

Esta es la razón de 4M3R1C4, poder reunir a una parte de esas escrituras que comparten y se caracterizan por un alto grado de experimentalidad, de riesgo en sus paisajes gráficos, nuevas formas de entender el oficio en esta primera década del siglo XXI y que de algún modo son una suerte de avanzada en la catástrofe o luces en esta inmensa noche que es la poesía en Latinoamérica, llena de cuerpos celestes, estrellas, hoyos negros y cometas.

Al momento de elegir a sus autores y su obra he optado simplemente por lo que me ha parecido más insólito, más novedoso, más cercano al futuro que al pasado, es decir a esos despuntes de una tradición que aún no existe y que por tanto se descalzan de los canones locales como quiebre y de los manidos tópicos universales como el amor o la depresión, o ese lirismo exagerado, o esas primeras personas del verbo repetidas hasta el hartazgo.

4M3R1C4, que yo sepa, es el primer trabajo de este tipo que comprende a poetas de absolutamente todos los países de Latinoamérica (aparecen algunas ausencias en la lista, pero es sólo porque aún estoy recibiendo material), además de una paridad de género que coincide con el nivel y la aventura de cada una de las obras en general, y como conjunto. He optado por dos poetas de cada país por razones de espacio y tiempo, pero en una próxima edición aumentaré un autor o autora más.

Estas líneas son sólo una somera explicación del origen de este libro que, sin duda, es una provocación al fascismo, al silencio cómplice del mercado y los medios, pero sobre todo al conservadurismo que impera en nuestro campo cultural.

4M3R1C4 es la comprobación de que la vida le copia a la poesía, y no al revés.
.

ARGENTINA
Ezequiel Zaidenwerg (1981) http://zaidenwerg.blogspot.com/
Valeria Meiller (1985) http://blondonblog.blogspot.com/

BOLIVIA
Jessica Freudenthal (1978)
Pamela Romano (1985)

BRASIL
Ricardo Domeneck (1977) http://ricardo-domeneck.blogspot.com/
Maiara Gouveia (1983)

COLOMBIA
Andrea Coté Botero (1981)
Alexander Ríos (1984)

COSTA RICA
Angélica Murillo (1976)
Diego Mora (1983)

CUBA
Maykel Paneque (1977)
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CHILE
Paula Ilabaca (1979) http://www.romantic-city.blogspot.com/
Diego Ramírez (1982) http://niniogato.blogspot.com/

ECUADOR
Ernesto Carrión (1977)
Luis Bravo Piña (1979)

EL SALVADOR
Róger Guzmán (1981)
Ernesto Bautista (1986) http://ebautis7a.blogspot.com/

GUATEMALA
Alan Mills (1979) http://alanmills.blogspot.com/
Manuel Tzoc Bucup (1982)

HONDURAS
Gabriel Vallecillo (1976)
Mayra Oyuela (1982)

MÉXICO
Omar Pimienta (1978)
Yaxkin Melchy (1985) http://destruccionmasiva.blogspot.com/

NICARAGUA
Ezequiel D’ León Masís (1983)
Álvaro Vergara (1980)

PERÚ
Giancarlo Huapaya (1979)
Rafael García-Godos (1979)

PANAMÁ
Javier Alvarado (1982)
Javier Romero Hernández (1983)

PARAGUAY
Maggie Torres (1981)
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PUERTO RICO
Nicole Delgado (1980) http://www.nicolececilia.blogspot.com/
Xavier Valcárcel (1985) http://tendidonegro.blogspot.com/

REPÚBLICA DOMINICANA
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Xxxxxxxxxxxxxxxx

URUGUAY
Manuel Barrios (1983)
Santiago Márquez (1986) http://www.monopatinrojo.blogspot.com/

VENEZUELA
Nervinson Machado (1976) http://exhumandoletras.blogspot.com/
José Miguel Casado (1985)
Publicado por Xavier Valcárcel en 10:53 AM

viernes, septiembre 18, 2009

Entrevista a la Regia Cartonera

lunes, agosto 31, 2009

palabras al aire...



El futuro que se prevé, bastante decadente: Nervinson Machado

* El autor venezolano presentó Escriba, poemario dedicado a la historia del libro

Araceli Rodarte

Cada poema está unido a pie de página con otro, y a su vez narra una historia

Nervinson Machado
Foto: La Jornada Zacatecas

El escritor venezolano Nervinson Machado presentó una parte de su más reciente creación literaria, un poemario dedicado a la historia del libro, entendido como el espectador del horror humano.
La presentación se realizó dentro de las recién concluidas Jornadas Lopezvelardeanas, específicamente como parte de una mesa de poesía mexicana actual realizada en el teatro Hinojosa, en el municipio de Jerez. El poeta radica en Nuevo León desde finales de 2001 y considera que más que pertenecer a un sitio, resulta más relevante estar dentro de una generación.
Escriba, como significa en sumerio, es un libro inédito que ahora concursa y espera el dictamen acerca de su publicación. Tal tiene un valor agregado, pues también está relacionado con un trabajo previo de investigación, que se contendrá tal vez posteriormente en un volumen de ensayos.
Concluido hace dos años y como el segundo poemario de Machado, luego de El libro de los muertos o caminos de sueños insomnes, le sigue a publicaciones en revistas y en antologías.
Es un poemario que está mezclado en buena medida con la prosa, y trata de hacer una mímesis de un libro de antropología, es decir, cada poema está unido a pie de página con otro, y a su vez narra una historia; es una especie de épica.
En cuanto a su temática, explicó que el ser humano ha necesitado buscar algo dónde reflejarse, ser Dios en un momento, y para ello recurre a la escritura, entendida también como la forma en que el hombre articula el pensamiento y cómo puede extender su memoria y traspasar el tiempo, pues por medio de la escritura el hombre aprende a hablar con el pasado y también con el futuro.
Pero “el futuro que se prevé bastante decadente, más aun que el presente, en el que se ve a un hombre con problemas de identidad y que trata de abandonar a su propio espectador. En este poemario, pues, hablo del hombre, de mí, de la sociedad”, señaló.
Está escrito en versos libres y en prosa, que “es parte de los nuevos medios buscados por la escritura para generar la comunicación; ya no importa sólo el contenido, sino también la forma”.
Por tanto, cada poema de este libro carece de signos de puntuación, aunque sí con espacios para señalar las pausas, además de que está escrito de izquierda a derecha en primera línea, y en la segunda, viceversa. De esa forma, Machado dio a conocer su libro en Zacatecas, luego de haber presentado una parte de él en Monterrey y Saltillo.

domingo, agosto 16, 2009

Ahora sí, presentación de los nuevos títulos de la Regia Cartonera en Monterrey



Jueves 20 de Agosto
7:30 p.m.
Casa de la Cultura de Nuevo León
Sala Alfonso Reyes
Av. Colón 400 Ote.

martes, julio 07, 2009

Nueva Revista Literaria Lóbulo Temporal

sábado, junio 27, 2009

Sumergiéndome


(relato inconcluso)

Hace poco escuché unos relatos que me robaron una mueca -intento de sonrisa-, a la vez que se convertían en una invitación a abordar un submarino ruso con 120 tripulantes dispuesto a sumergirse en el olvido para no salir jamás. Me explicó, escuché hace poco en un encuentro a varios narradores haciendo un discurso fácil sobre la migración mexicana a Estados Unidos; los inconvenientes que tenían los migrantes, el abuso de los gringos, su prepotencia, y ya saben, todo el resto de cosas que evidentemente no se puede ocultar. Debo confesar que me dejé arrebatar por la ingenuidad latinoamericana que tanto me caracteriza. Hasta aquí, todo bien. De ahí esa elasticidad en mi rostro ¿qué ocurrió después? Lo que ocurre en todo evento: aplausos, gritos, júbilo y si se desea, algún pensamiento picaron hacia el lector. No era mi caso éste último. Poco tiempo después tuve una cita con el baño. Experimenté la dificultad de no saber qué hacer con mis manos, si taparme los oídos para no escuchar al yuppie que estaba dentro de uno de los cubículos hablándole al que estaba en el otro y que alababa la grandeza norteamericana y la decadencia suramericana, o seguir como hasta ahora, apuntando a la mancha que permanecía en el mingitorio como si yo fuese el mismísimo John Wain jugando tiro al blanco. Era evidente que la historia es una copa que lleva un camarero de mesa en mesa hasta que todos terminamos borrachos y aprendemos a sonreír, y si no, por lo menos a llorar, todo depende del tipo de borrachera que nos toque. Eso pensaba, junto a otras cosas más como el hecho de haber escuchado a aquel joven valiente que tomó el micrófono, hizo reír al público y llenó que levantara el pecho con más ánimo.
-Te vi tomándome unas fotos hace un momento –comentó un joven con voz de grandeza, el mismo que estaba en el baño hasta hace un momento y que a mi juicio se había ido por mi excusado al ver que era el mismo que me había hecho aplaudirle un rato antes. La sorpresa fue horrorosa.
-Sí, claro –le contesté- es que me gustó tu discurso.
El joven me ofreció la mano, necesitaba sellar el pacto de solidaridad conmigo, argumenté que necesitaba lavárselas y antes que lo hiciera me perdí de la fiesta, me fui a hundir con ese submarino del que ya nadie sabe y que quizá esté mejor que esto allá en el fondo.

viernes, junio 05, 2009

La Regia Cartonera

[Comparto el nuevo proyecto que comencé junto a Laura Fernández. Más información en: www.regiacartonera.blogspot.com]




La editorial “Regia” cartonera es un proyecto cultural que nace en Monterrey y que se suma a la iniciativa latinoamericana de transformar el cartón desechado en una palabra provocadora e inquietante por medio de libros elaborados de este mismo material y a precio-costo. Cada ejemplar publicado por nosotros es único por su elaboración artesanal, lúdica e itinerante. Abriendo un nuevo pasillo del que nos servimos para escapar del monopolio de las grandes editoriales mientras caminamos con pasos de utopía. El material con que están hechos las tapas de nuestros libros contienen restos de voces que han sido olvidadas; cientos de manos por las que circuló una caja antes de ser este cúmulo de ojos que se interiorizan en el cuerpo humano para extraer el anhelo y la pasión abrumadas por los intereses comerciales. Es un espacio, se podría decir, donde reaparece la historia arrinconada en el closet. Queda en sus manos nuestros sueños tratando de que estos se hagan una puerta hacía un nuevo mundo.

martes, mayo 05, 2009

Ahora se viene el virus poético...



Lectura el viernes 8 de Mayo:

Rogelio Flores de la Luz
Nérvinson Machado
Guillermo Meléndez
Eduardo Zambrano

Dir: Café - Bar Gargantúa; Escobedo 740, col.Centro, Monterey
Entrada libre.

jueves, abril 09, 2009

A 3 Round


En primera fila estaba Fellini la tetona
La que no se cansaba de gritar el infierno
Con su risa boca arriba cuando no tenía nada que hacer
Tentando muerte con ataúd,
dibujó un Van Gogh con su voz delicada en mis oídos
aunque su rostro era de catedral saltillense
y me pidió que besara sus estrellas pero no dejó de mover sus manos
y yo le quise pedir asilo en el cielo a ver si encontraba el infierno
y empezó la batalla, ella
caminó con pies de profecía
yo, con ojos de suspiro
abre mis piernas y encontrarás pelea
abre mis piernas y no durarás tres round, mijito,
me decía, tirando su pelo al pasado
y el árbitro esperando como animal salvaje
a la presa en guerra
¿para qué son las esquinas sino para empezar un olvido?
Me dijo, Si te vas a poner los guantes no puedes creerte un mesías
Porque ésta es una pelea a muerte.

miércoles, marzo 18, 2009

Invitación: Taller de Poesía y Eventos de lectura en Monterrey

Aprovechando la visita del poeta chileno Héctor Hernández Montecinos por tierras regiomontanas, extiendo la invitación para los eventos donde participará:

Los días 1, 2 y 3 de abril estará dando un taller de poesía en la Casa de la Cultura de Monterrey (Av. Colon 400, Col. Centro). El costo será de $200, en el horario de 6:00 a 9 :00 pm. Más información: cripil05@yahoo.com.mx




El día jueves 2 (también en la casa de la cultura) será la presentación del proyecto editorial “La santa Muerte Cartonera” en conjunto al escritor saltillense Julian Herbert, a quien recientemente le fue publicado bajo este sello el libro: “This is Sparta”. Para mayor información: www.santamuertecartonera.blogspot.com




El sábado 4, la cita será en el café-bar Gargantúa, junto a los poetas: Gabriela Cantú Westendarp, Óscar David López, Minerva Reynosa y Nervinson Machado. La ubicación es Escobedo 740, entre Carlos Salazar y Gerónimo Treviño, Col. Centro. A las 8:00 pm. Entrada libre.

domingo, enero 18, 2009

Los Gombrowicz Suelen Ser Personas Muy Extrañas



(Artículo publicado en la revista del Instituto Zacatecano de Cultura "Ramón López Velarde" N 13 Oct. - Nov.2008)




Lunes.

Yo.

Martes.

Hace ya varios años que estoy tratando de empezar este diario y no me sale más que una sola palabra. Por mucho tiempo me he encargado de embotellar gestos de otros, vidas que adornan como un souvenir en mi repisa de recuerdos falsificados, y así, trato de volverlos barcos inverosímiles que entran por sí solos a esa botella en que se ha vuelto mi vida. He buscado con ansia un principio que no hipoteque ese desenlace inesperado en que se ha convertido mi mundo. Debe ser porque yo mismo ignoro a dónde irá a parar todo esto. De nada sirve entonces colocar las reglas sobre las que se fundamentarán las contingencias, pues si algo tiene un diario, es que siempre estará ligado a la novedad, a la libertad y sabrá hablar por sí solo. Aunque todo sea una soberana mentira.

He estado ensayando varios inicios que en pocas líneas puedan decir todo y nada de mí. Un día, incluso, decidido a empezar, me vestí con un viejo traje que tenía en el armario y me hice una partidura en medio de la cabeza. Debo confesarlo, me veía sumamente ridículo, pero no me importó, yo había decido hacer un diario y nadie mejor para ello que Marcel Proust, y nadie mejor para imitar a Marcel Proust que yo. Entonces decidí comenzar a escribir con un inicio flojo, poco presumido y coloqué: “Hace mucho tiempo he estado acostándome temprano”. Pero nada más lejano a mí que eso. Ya sólo me faltaba que dijera después: “al despertarme una mañana, después de un sueño nada reparador, me descubrí convertido, dentro de mi propio lecho, en un gigantesco insecto”. Aunque esto último se pareciera más a mi realidad, el único insecto que había amanecido en esa habitación era ese extraño “inicio” intentado convertirse en la cerradura de mi futuro diario. Así, descubrí que me había metido en un gran problema; menos mal que no me dio por vestirme como Shakespeare. Ahora bien, si el inicio no es una hipoteca al desenlace, si pone en la mesa las reglas con las que tengo que jugar, entonces, digo, nada mejor para empezar que decir: “Yo”. Y nadie mejor para decirlo que Witold Gombrowicz.

Miércoles.

Llevo tanto tiempo cambiándome de un país a otro en este continente que el nombre del escritor polaco Witold Gombrowicz me suena a consuelo. Lo expongo así: Gombrowicz había zarpó en un barco rumbo a Argentina poco antes de que Alemania invadiera Polonia en la Segunda Guerra Mundial. Lo que lo llevó a quedarse refugiado ahí. Así comienza una vida de miseria, un intento desmedido por escapar de todo, y Argentina parece en sitio perfecto para esconderse de sí mismo, de su condición de escritor y de noble. Esos primeros pasos me hacen pesar que llevo varios días escapando de mi casera.


Mi manía de imitar a Gombrowicz está tomando dotes alarmantes. Ahora no sólo en la forma con que inicio este diario lo estoy haciendo, sino también en este intento desesperado por escapar de los adultos, de los países y los convencionalismos. Ya en su primera novela, Ferdyrdurke (1937), el autor mostró un talento de mago escapándose de “ese mundo artificial y de las rígidas tramas y estructuras de los escritores polacos de su época”. Su antihéroe, un escritor que es llevado de regreso a la primaria, intenta llevar a cabo una “rebelión trágica y desesperada contra la deformación” en que se encuentra inmerso. La novela fue tomada por la crítica de su país como “los desvaríos de un loco”. Lo cual me hace recordar al excéntrico y anecdótico George Perec, quién definió mejor estos desvaríos: “…Joyce mostró que es fácil destruir la escritura; el problema ahora, me parece, es reinventarla”. Creo entonces que escapar es reinventar; escribir, huir.

Jueves.

Ayer por la mañana pasé por el pasillo donde queda el departamento de mi casera, camino obligado -debo aclarar- porque el elevador está descompuesto. Vi algo que me sorprendió. En su puerta había una nota justo debajo del ojo. El escrito no encajaba en nada con esa señora robusta, pálida y de aspecto sombrío que me provocaba un terror tremendo. Me acerqué con mucho cuidado para verificar que aquel papel no era una trampa de mi paranoia. Pero no. Como si se tratara de Williams Borroughs, la nota decía: Si no ha tenido una verdadera experiencia con la muerte no se acerque.

Ahora pienso que la muerte puede ser considerada una lejanía de los relojes. Recuerdo cuando entré por primera vez a su casa ¡no había relojes! Pero ahora me pregunto, si el tiempo puede transcurrir independientemente de ellos. Gombrowicz, por otro lado, tenía su propio reloj de bolsillo que funcionaba muy distinto al de los otros, y estoy seguro que lo adelantaba 10 minutos cada día para darle esa vitalidad futurista que tanto me ha atrapado; sus novelas estuvieron plagadas de una pluralidad de voces, de coqueteos ininterrumpidos con la paradoja y un arte original que pudo desplegar en su diario. En eso estaba pensando cuando con una suavidad casi imperceptible se fue abriendo la puerte, tal vez unos 5 centímetros, no más que eso, y ahí estaba yo tratando de leer ahora no un papel sino un ojo, uno muy diferente al de la puerta; éste más bien parecía el de una vaca, aunque mucho más pequeño, y de nuevo me sumergí en ese otro episodio del diario de Gombrowicz que describe como “tenso”: “paseaba por una avenida dibujada por eucaliptos cuando de detrás de un árbol salió una vaca. Me detuve y nos miramos a los ojos. Su condición vacuna sorprendió hasta tal punto mi condición humana, que me sentí confundido en tanto que hombre, es decir en tanto que miembro de mi genero, del género humano”. Entiendo ahora como se puede sentir esa vergüenza y terminar así convertido también en un animal, un animal extraño, “hasta diría que ilícito”. Y yo, a pesar de no estar al frente de un animal, me sentí de la misma forma. Aquí el animal era yo y no ella. Yo que le debía dos meses de renta y que su sola mirada, húmeda y solitaria, confirmaba mi vida ilícita y de animal.

Viernes.

Ayer de nuevo cuando regresaba a casa me topé con mi casera en el pasillo. Se dedicó a ignorarme con un silbido impertinente. Sin embargo, me seguía con su mirada de vaca, la cual era una dolida y catastrófica visión de mi vida.

Sábado.

Le dije esta mañana a mi casera que yo era un duque, de la misma forma que Gombrowicz le gustaba –por diversión- presentarse ante sus amigos en Argentina. También le recordé que era escritor y me vio como un loco. Para mi sorpresa, me pidió que me acercara a ella y como si fuera un susurro venido del más allá me dijo al oído:

-Sirva para algo, flojo. Escriba de mí.

Domingo.

La primera vez que me presenté en su puerta, hace unos meses decidido a tomar el departamento, le implanté mi condición de seudoescritor. Me presenté como alguien reconocido, aunque en mi propia casa (es un decir, para referirme a la casa de mi familia en Venezuela) ya se les había olvidado hasta mi rostro. Así que esta mañana me planté ante ella con un tono exagerado para que tomara en cuenta mi origen extranjero, recordé de una frase que había leído en Trans-Atlántico y adopté una posición de firme como la que me habían enseñado en la escuela, estiré mi cuello y casi topando con su rostro le dije:

-Óigame señora –la voz se me quebróinmediatamente-, quiero que sepa que yo soy un escritor, un duque, un Gombrowicz, de los Gombrowicz Gombrowicz. ¿Me comprende?

Creo que no sirvió de nada todo aquello, porque ella respondió sin titubeo y con una gran sonrisa de triunfo:

-Yo también soy una Gombrowicz, de las Gombrowicz Gombrowicz.

Ahora me pregunto qué haré con esta señora que está allá afuera esperándome y ha encendido un cigarrillo y levantado su falda hasta las rodillas. Ha cruzado sus piernas para echarme en cara lo que significa ser de una verdadera nobleza. Qué haré ahora cuando esta Gombrowicz no sólo se ha instalado en mi diario y en mi vida y está justamente afuera mostrando sus várices para que yo me dé cuenta que significa estar todo el día parado en pie de guerra ante la literatura. Qué haré ahora cuando ella me ha dicho que todo el edificio espera, porque ha gritado a todo mundo que soy escritor, que escriba también sobre todos ellos, que hable de sus vidas míseras y olvidadas en este diario. Qué haré ahora cuando a mí me ha dado por mudarme ya no sólo del edificio sino de este país y de mi vida.

jueves, septiembre 11, 2008

Algunas fotos de Verso Norte.






lunes, septiembre 01, 2008

Verso Norte




La Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL, y la Coordinación para el Fomento a la Literatura, de la revista Posdata, presentan el Primer Ciclo de Poesía Verso Norte 2008, cuyo objetivo es promover la lectura y la obra de los autores de poesía locales. Asimismo, la revista Posdata realizará una bitácora de voces, que complementará la importante tarea de difusión de la poesía en Nuevo León.

Los poetas que leerán su obra en la primera sesión del miércoles 10 de septiembre, son: Eduardo Zambrano, Ana Margarita Ríos Farjat, Yolanda Aguirre y Nervinson Machado.

sábado, junio 28, 2008

Taller de creación literaria para niños

viernes, junio 13, 2008

Plegaria




Perdón, madre, padre
Perdón por atragantarme de ciudad
Pero el colocó en mi boca la noche
y el reloj
y nada ni nadie ha puesto en mis labios
La cima del mundo como él lo hizo
Llena de hojillas errantes de lágrimas.
Antes, podría haberme jurado
La Capilla Sixtina
La reina de este desierto
Parada afuera a una sola pierna
Abriendo la dulzura para que nadie me prestara atención
Mostrando la cicatriz del manicomio papal
Muy por debajo del vestido Hegeliano
Que tan rápido descompuso la belleza
que si bien, no era Armani
no me duró mucho tampoco
y me hacía cantar como nunca
a grito de Monterrey siempre yo
pero la moda es así:
rápida y pasajera como sus labios.

viernes, mayo 09, 2008

Lectura Poética en la Casa de la Cultura de Monterrey

jueves, mayo 01, 2008

Ineditos de Miedo (Parte I)



A ver, cómo comenzamos. Los hechos fueron los siguientes: Las ciudades se acercan o se alejan según los ojos que la proyectan, y eso no fue muy distinto en este caso. Incluso para mí que me encuentro viviendo en un sitio oscuro llamado Santiago. Para ser más especifico, Santiago de Chile. Un país que a veces me parece México, en otros Venezuela, a ratos, un desierto, pero es Santiago, un sitio único y parecido a todos a la vez. Pero seré breve, Borges lo vivió, y yo lo viví junto a él. Es difícil relatar algo como un cuento, cuando en realidad es un hecho que se esconde entre la delgada sábana blanca de la historia. Pero las palabras fueron lanzadas al aire, y ya no hay quien las recoja, y tal vez, por eso me toque a mí hablar sobre el tema. Pero soy un escritor, y estoy acostumbrado a mentir, o digámoslo de otra forma, a decir la verdad mintiendo, y no hay por qué preocuparse, el orden de los factores no altera el producto en este momento. Así que mejor dejamos las matemáticas a un lado. De hecho, si hubo un encuentro inesperado con Borges. Pongamos 1969, en cualquier mes después de febrero. Prefiero no abrumar con los datos precisos, no ahora, por los momentos podemos prescindir de ellos. Preguntarán cómo sé tanto sobre esto, pero ya lo dije, soy un escritor y los escritores inventan, pero esto en realidad no es un invento y no sé si ahora pueda seguir diciendo que soy un escritor. Es la pura verdad. Pero lo que voy a contar tiene que ver con el encuentro entre tres personas y dos ciudades, o quizás, tres ciudades y una sola persona o cuatro personas y cuatros ciudades. Perdónenme, aun no me pongo de acuerdo en las ciudades, y dudo mucho que lo haga. Pero eso por los momentos no nos interesa tampoco. Las ciudades existen o dejan de existir según como las queramos mirar. Las personas también. El hombre a quien me refiero llegó solo, con bastón de una lentitud envidiable y se sentó a la orilla de un banco en medio de una plaza percibiendo el río que se dibujaba como una corriente inagotable corriendo sin riendas en su imaginación. La vista no le daba para mucho en esos días, digamos que yo estaba en el banco, o no, mejor, aclarémoslo de una vez. Total, de igual forma se tendrá que descubrir. En realidad, yo era el banco. Puedo asegurarlo, fui un banco por un día. O por lo menos, lo intenté, y si no, no podría estar contando esta historia justo en este preciso momento. Pero como dije, dejemos las matemáticas a un lado. Borges llegó, se sentó, contempló el paisaje con la mirada triste de un inmortal expuesto a un horizonte inagotable, como si él fuese un gran espejo de este mundo, y el mundo se vio a si mismo, y Borges volvió a sumergido en una soledad del inmortal, sin percatarse del acompañante que guardaba silencio a su lado.

Alguien tocó el hombro del otro. Por supuesto que no fui yo. Para el momento en que me encontré con Borges, o él se encontró conmigo, no lo sé, aún no me pongo de acuerdo en esto, había otra persona a su costado, o digamos, a mi costado. Pero esto creo que ya lo dije. Imagino que fue el acompañante misterioso el que hizo el gesto al ilustre escritor, y lo hizo con un gran respecto. Cómo no respetar a Borges ¡por Dios! es Borges y es el año 1969. Su vecino, digamos, el primero que estaba en el banco, era un hombre delgado; no, más bien, un joven delgado. Lo sé por el peso. No el de los años, por supuesto, eso sólo me sirve a mí, sino por la consistencia física y la actitud ligera y medianamente robusta. Mi pobre espalda servirá como prueba de este hecho ahora. Por la posición en que estaban no pude ver el rostro del otro en realidad, ni quien tocó a quien, y las voces, apenas distinguibles para mí, me dejan conservar este relato, más allá de las descripciones necesarios para entendernos. Pero si sé quien inició la conversación.

-- Lo estaba esperando.

-- Usted y yo nos conocemos –se apresuró a decir Borges, con la voz pausada y el tono cortés que daba el baile silábico de su voz --, permítame saludarlo de nuevo.

-- Si, lo recuerdo –agregó su interlocutor con un especial asombro--, usted y yo nos hemos encontrado en otra ocasión. Y si me permite, creo que dejamos un tema pendiente de esa primera conversación

-- No, no, permita que le corrija; yo hablo todos los días con usted. Aunque no se haya enterado. Pero eso será algo que la edad le irá enseñando. Pero con referente a nuestra primera conversación, no se alarme.

-- Perdón, pero usted me está confundiendo entonces. Apenas es la segunda vez que lo veo, y usted creo que sigue insistiendo en lo mismo.

-- Usted y yo hemos hablado, sin hablar. Aunque sólo se recuerde de aquella conversación acaecida en febrero de este mismo año –Los dos se estremecieron, el frio era algo que compartíamos todos en ese momento--. ¿Se recuerda? Usted estaba en el mismo lado del banco y yo en esta misma posición. Aunque yo para entonces me encontraba en Boston, específicamente en la ciudad de Cambridge, y usted, a orillas del Ródano. Al Igual que ahora.

-- Pero para ese entonces, usted no era más que un sueño.

-- Al igual que usted, y por eso estamos aquí de nuevo.--Una risa sin fuerza salió de ambos, (no encuentro otra forma de describir esa sonido torpe). Alguien les pidió permiso para sentarse, los otros dos se miraron con cara perpleja, ante aquel gesto, y sobre todo, yo, me quedé perplejo también; un banco no está hecho para tantos, si acaso para dos ¡Pero tres…! Aceptaron, me imagino para no ser descorteces, pero procedió un silencio, que casi se rompe cuando uno de los Borges decidió tomar la iniciativa y despedirse del joven levantando una mano. El extraño tomó la palabra y les dijo:

--Perdónenme Señores, mi intención no fue perjudicar su conversación, pero temí que se fueran antes de tiempo. Y necesitaba hablar con los dos.

Tengo que reconocer que se me heló la piel, perdón, la madera. Ya bastante extraña se me había hecho la conversación anterior como para colmo un desconocido se sentara sobre mí y le dijese así, sin más contemplaciones: Borges necesito hablar con tigo y con nuestro amigo menor. De pronto me puse a reflexionar sobre mi estado, y no sobre el de mis ocupantes. Y me vino a la cabeza, ¿si uno está en Cambrige y el otro en el Ródano, dónde carajo estoy yo?

--Permítanme presentarme, aunque ante ustedes no debe de tener mayor cuidado. Mi nombre es el mismo que los ha acompañado desde que nacieron. Es decir, Jorge Luis, y mi apellido, ya lo sabrán, Borges. -Sólo esto me faltaba.

El nuevo ocupante, no sé, cómo se puede describir, diremos que era mucho mayor que Borges, pero a la vez, mostraba una vitalidad casi parecida a la del joven. Sus gestos eran finos, y un acento que casi podría jurar que cantaba algún tango cuando hablaba. Eso si, los tres tenían un estilo peculiar para hablar, como si la palabra no necesitara del tiempo, o como si esta habría que contemplarla con la paciencia de todas las generaciones. No quiero filosofar sobre esto, pero es cierto, el tiempo parecía alargarse con aquella conversación que se prolongó en una poética en desuso más que en su contenido.

-- Tal vez ustedes no me reconozcan, pero les aclararé la memoria –dijo el anciano rejuvenecido— Yo soy ustedes dos a la vez soy yo mismo. Y también me he invitado a esta reunión.

-- ¡Qué! –Gritó el más joven con un gesto de asombro y Borges, y digamos que el Borges viejo se turbó de hombros, como si aquello no lo impresionara.

Lo que siguió después fue una serie de explicaciones, que por mi poca experiencia en hechos como estos no podría traducir. Lo que si puedo decir, es lo que se explicó después, cuando le dijo al Borges que se encontraba con la mirada más perdida que nunca esto:

- escribirás un libro, lo titularás El libro de Arena. En él contarás esta historia, pero me obviarás a mí, no porque no lo recuerdes, sino para que no seas acusado de locos, ya bastante tendremos con toda esta gente que nos ha acusado de fantasear con la realidad, como para que le digamos la verdad de este hecho y nos acusen ahora de quién sabe qué.

Perdónenme que me meta, pero si digo esto es por lo insólito que pasó despues. Contó que si estaba de nuevo ahí, era porque estaba muerto y que venía a contar un cuento ¿Pero para qué se quiere contar un cuento después de muerto?

martes, abril 08, 2008

Cada Cierto Tiempo


Cada cierto tiempo los rostros vuelven a juguetear con el viento del este y las cenizas traen consigo a Alejandría tratando de huir con el polvo de su cíclico destino. Y recuerdo que cada cierto tiempo a algún ídolo (en su ocaso) se le ocurrirá quemar sus cenizas. ¡Alejandría debe arder! –Gritará--, creyendo que es César y que ha quemado todo antes que él.

Cada cierto tiempo, cuando Alejandría vuelve a arder, nuestros ojos atónitos gritan con nuestras voces: ¡Salve César, los que van a morir te saludan! Y las cenizas se expanden para convertirse en Hipatia esperando que la vuelvan a quemar.

domingo, enero 27, 2008

EL Tour de la Metamorfosis.

I



Desde el avión tengo la impresión que el Popocatépetl a vuelto a sus viejas andanzas grafitiado un nuevo cartel de bienvenida de un rojo olvido, mientras, también ha gritado fuego en medio de mi destino inicial. Vuelvo a mirar con detenimiento y toda esa lava volcánica expandida por kilómetros y kilómetros es en realidad el DF, y que no es lava sino un esplendor de luces de una ciudad que nunca duerme.



II



Por entre las espesas nubes de color negro está una pequeña puerta ¿dónde con exactitud? No lo sé, sólo el piloto la conoce, pero de un momento a otro me veo descendiendo al Mictlan. Vuelvo a mirar arriba, no hay esperanza, inevitablemente he descendido a ese inframundo a donde me espera Mictlantecuhtli. De seguro me pedirá el pasaporte.


III




A media que el avión se va acercando a su destino final (presentarme una nueva vida) pienso en un día de diciembre en que estoy con mi familia, digamos que tengo 12 o 14 años por lo menos, y que estoy haciendo uno de esos pesebres interminables en la casa. Esa visión es un pequeño sueño en tercera persona, de esos que puedes tocarte y te conviertes sólo en primera persona cuando la risa o el dolor son algo insoportable. A medida que me voy acercando, esto se va pareciendo cada vez más a un souvenir gigantesco de mi niñez; sus casas miniaturas, sus pastorcitos, sus ciudadanos, todo reducido a una mínima expresión, pero no veo esas jirafas o elefantes que nos empeñábamos en colocar como si en Jerusalén el rey de la selva y toda su tropa hubiese estado pendiente del nacimiento del Niño Jesús. Pero salgo de ese sueño inmediatamente y pregunto: ¿Y donde está Dios en todo esto…? ¿En que parte con exactitud esta puesto los personajes principales de este pesebre? Nada, sin respuesta, mejor me ocupo entonces de concentrarme de que la agente de migración me deje entrar y punto.

IV



En el aeropuerto no veo letreros que digan bienvenidos. Tal vez porque al llegar a esta ciudad no se viene a entrar sino a salir de una vida. Uno viene a armarse una gran fiesta en el Día de los Muertos. Tal vez por eso cuando pasé por el interior de ese gusano blanco en el aeropuerto de Santiago para entrar al avión, me imaginé que estaba saliendo de la vida. Lo que no sé precisamente es si iba a un paraíso o si estaba pidiendo traslado desde el infierno a un nivel accesible en esa tierra, total, nada pierdo con querer jugar un rato ajedrez con el díos Mictlantecuhtli. En una de esas, pasaba las pruebas de los 9 lugares, 8 tienen retos para los muertos y en el 9no -el más profundo- si tienes suerte, podías alcanzar el descanso eterno. Tal vez el mítico barrio de Tepito sea este último nivel al que prefiero no ir a descubrir todavía.

V



Mi primera desgracia! No es Mictlantecuhtli quien me recibe, me imagino que es Mictecacihuatl, la diosa del lugar. Aunque en su carnet dice Miriam algo. No logro leer con detenimiento su credencial pero de seguro es ella. Trato de no aparentar mucha alegría. Ella me sonríe, me entero que los muertos sonríen, me digo. Le devuelvo el gesto con otra pelada de dientes que está diciendo: date prisa que estoy nervioso. Ella hace lo mismo pero respondiéndome: no te preocupes no hay nada que un buen corrido mexicano no pueda arreglar. Volteo esperando ver a los mariachis, o a los norteños con su sombrero y hebillas gigantescas hechas para sostener la gran barrigon que a su vez sostiene esos grandes guitarrones que se empeñan en traer. Nada, de nuevo la desgracia, de nuevo a la realidad. Tampoco era Mictecacihuatl.

VI



En el aeropuerto me espera el poeta mexicano Jorge Gómez, quiense convirtió a partir de ese momento en mi más cercano muerto. Aun no termino de asumir que he llegado al sitio donde todos los países circulan en el mismo sitio sin tropezarse; he llegado al país Aleph, que me perdone Borges. Sin querer escuchó que otro muerto de estos que les encanta pasar pruebas inverosímiles, le dice a otro muerto que acaba de llegar: Bienvenido al DFectuoso. Jorge acaba de decirme lo mismo también, pero omite todo lo demás que viene después de la F. O creo que en realidad me dice, Bienvenido a México. Es cierto, he llegado y aún no lo creo.

VII



Un día en el DF me vasto para comprender que mi destino era Monterrey, que me moría de ganas por pasear otra vez por estas calles de la capital, pero que el tiempo y el dinero no me acompañan para ello. Ya vendré, no me extrañen, que yo lo haré por ti, le dije a la ciudad. Para mi asombro, la ciudad no me contestó. Tengo la impresión que las ciudades son como los dioses, les encanta estar calladas y expectante de las ratas de laboratorio en que nos hemos convertidos.

VIII



Destino final. Casi 60 horas de viaje desde que salí de mi antigua casa en Chile: una hora de escala en Perú, 5 o 6 en Costa Rica, un día entero en el DF, un bus que después de 12 horas de viaje me muestra algunas elevaciones provenientes de la Huasteca. He llegado, y con migo, las primeras lagrimas de recuerdo y alegría. Ya no soporto más las películas malas de este ataúd que me regresa a Monterrey. Pero al fin llego. El terminal está casi vacío. Me bajo como desesperado, me asomo a la puerta de salida del andén a ver si ella está allí. Nada, no la veo. Tomé mi equipaje y esta vez entré a la sala de espera dispuesto a seguir como hasta ahora lo he hecho, quedo frío, alguien está sentada viéndome y se para de repente y no sabe que hacer, yo tampoco, optamos por un abrazo silencioso y unas lagrimas ocultas, empeñadas en silenciar mis años de ausencia. Me digo: ha terminado el tour de la metamorfosis.

miércoles, enero 23, 2008

Sonido Humeante




Todo llega después de la guerra:
las ciudades y las palabras hechas humo
para que nadie las detenga
la noche y sus manos
para ensordecer las hogueras
los días
vueltos fieras
para dormir el coraje.

Todo llega, como si nada, todo llega como un sonido lejano
de papeles que arden como un continente en peregrinación.

lunes, enero 07, 2008

El Disparo





Cuando estoy malherido de esa máquina umbilical
se apreta el gatillo para morir detrás de él y no al frente
como supuso ella, cuando su arma humeaba vida.
Quiero que ese humo que no lo quiero
sea manos y música
no menos sangrientas
con el descaro de convertirse en ojo
antes que todo se termine de desvanecer.

jueves, enero 03, 2008

Isis y La Serpiente Emplumada.

Uno de los primeros temas que me llevaron a interesarme en el Libro (como objeto) y su historia, fue descubrir la relación que cada sociedad mantiene con la muerte, por eso, cuando pude comparar el dualismo corporal que mantenían los griegos (Mente-Alma vs. Cuerpo-Pasión) con la corporalidad egipcia, y ver que la escritura se convertía en una llave entre los muertos y Osiris (encargado de hacer el juicio a los difuntos) no tuve más remedio que hacer todo lo posible por armarme de una cámara e ir a la exposición: Isis y la Serpiente Emplumada, aquí en Monterrey. La exposición surge de la piedra para convertirse en una ventana al conocimiento. No sólo por estar dedicada a Isis, una deidad dentro de la mitología egipcia de lo más interesante, sino por el mismo hecho de que Latinoamérica no es menos rica en conocimiento y la figura de Quetzalcóatl lo demuestra. No hay otro paralelismo entre los dos que el conocimiento, el viaje y el respeto al dialogo con muchas generaciones (anteriores y posteriores). Aquí la piedra toma vida, la muerte toma vida, los antiguos escriba nos siguen hablando. Dejo algunas fotos para que sean ustedes mismos los que hablen sobre ello.

La Serpiente Emplumada




Sobre la Serpiente Emplumada, no me queda más que callar y dejar que sea Ernesto Cardenal el que hable en este esplendido poema del libro Los Ovnis de Oro:
La serpiente era la tierra / devoradora de vida / y dadora de vida. / Serpiente-pájaro= materia alada. / Unión de la tierra con el cielo. / Tierra que se eleva y cielo que desciende. / (Unidos en la cima de la pirámide).

Sarcófago del Faraón Psusennes I



Al caminar por la sala del museo se puede respirar una victoria momentánea al ver el sarcófago con todos los escritos dedicados a las deidades egipcias, quienes al final lograron hacer revivir para nosotros al difunto faraón Psusennes I. Pero nada pudo hacer Thot, el dios de la escritura y “el libro de los muertos”, tampoco, Isis mostrándole el camino hacia Osiris, sí la carne yace como un lugar imaginario y sólo los jeroglífico siguen hablando por él.

El Escriba o Sesh.



Creo haber visto esta figura por primera vez en un libro de Hipólito Escolar llamado Historia Universal del Libro, y posteriormente en muchos otros que hablan sobre el tema. La imagen es la de un escriba y demuestra la gran influencia que éstos tenían sobre la sociedad. Ahora, tenerla al frente mío me hace pensar que la escritura es una lucha permanente que no intenta enfrentar a vencedores y vencidos, sino encarnar una lucha fiera por hacer hablar a los muertos.

domingo, diciembre 30, 2007

A ver... en qué fecha estamos


A ver, supongamos que vives en una ciudad llamada Monterrey, que miras a tu alrededor y los edificios se convierten en enormes lapidas y ves tu imagen en un espejo interminable en cada calle penetrando en tu interior sin que por ello puedas escapar de él, como una huella imborrable, y te encierras en una habitación y apilas imágenes insufribles en la puerta y sellas las ventanas con un pasado, cosa que nadie se atreva adentrar en ese último rincón del vértigo construido sólo para ti. Que deambulas en un continente en donde te has vuelto un extraño, y te sientes parte de todo y de nada, observando que lo único que te ha acompañado en ese viaje al pasado son los escasos libros amontonados en un pequeño estante, más parecido a un mosaico con la imagen de tu persona que a una biblioteca personal. Supongamos te atreves a viajar de un sitio a otro, como un prisionero político de tu propia cerda, o buscando un no se qué, que no hayas nunca en ningún lado, pues siempre estuvo ahí, esperándote y no te das cuenta y decides que tu vida sea una maleta, o ser tú la maleta sin ropa, sin porvenir, llena de silencios, y aun así te empeñas en llevarla a ninguna parte, como suele ocurrir cuando viajas a todas partes, sin importar a donde te lleve. Entonces te repites a cada momento, todos mueren en una año llamado 1984, y ves a Truman Capote, con la valentía de suicidarse en ese año, mientras te tiembla la mano descubres que Julio Cortazar ha muerto en el mismo año e indiscutiblemente tu vas a morir en un año llamado de la misma forma, aunque sepas que vives en una fecha llamada 2001 o 2002 o 2003, nada tiene importancia, repites, todos fabricamos un año llamado 1984 para morir en él, y tú no serás el último ni el primero en hacerlo. Cierras los ojos, y de repente te encuentras en otro país, caminando en calles desiertas, atestadas de gente dispuestas a no existir y ruegas que existan a la vez. Pero no, niño, acabas de llegar a tu año 1984 y comprendes porque un escritor escribió una novela con el mismo nombre, sin tener claro si en realidad era el año en que su personaje se encontraba, pero puedes estar seguro que tu camino se ha convertido en eso mismo, un año que nunca sabes si estás o no estás en él, y con un aroma de muerte arrastrándose por todos los caminos que pisas, y cierras los ojos, y ves de nuevo una Venezuela vieja y olvidada que se atreve a hablarte con un tono sereno, dices, como la voz del poeta, y atreves a circular por calles que nunca pisas en realidad, tomas el bus, dices, a Guarenas, alguien te pregunta que es eso, tratas de explicar que es una ciudad a cuarenta y cinco minutos al este de Caracas a donde solías vivir, a donde vives todavía, bueno, la familia, donde abundan los Samanes, un tanto gris, pero pequeña, donde se encuentra los últimos reductos de tu infancia, de nada vale, el chofer no te ha entendido, no importa, sólo siga, esa es la dirección y, sin querer llegas al sitio que buscabas, caminas las siete cuadras necesaria para visitar a tu viejo hogar, darle un abrazo a tu familia, mostrarle todas tus huellas, decirles que Santiago de Chile fue un sitio donde no te esperó la aventura, sino un rostro parecido al mío, pero más avejentado, y mírame ahora, no soy un niño, aquí estoy, y no te reconocen, entonces cierras los ojos de nuevo, pero esta vez te atreves a abrirlos con mayor impulso y te ves turbado en una cama en pleno centro de la ciudad de Monterrey con un calor sofocante al frente del Cerro de la Silla, y descubres que no eres un sueño, sino ves circular muchos años en pequeños minutos. Entonces te entera, como si no lo hubieses sabido que tu nombre es Eridick, que vives desde hace dos años en esta ciudad, y atrás quedó La Paz, Mendoza, Guatemala, Santiago o Guarenas.

sábado, diciembre 22, 2007

Noveno gusano al aire: Palabras a una Estatua


Vieja estatua
que no ofreces más que musgo
en tus costados
que sigues envolviéndote en anacrónicos silencios
cómplice de tu propia erosión,
de nada sirve recordarnos cuánto nos parecemos.


Piedra momificada de realidades lejanas
has preferido la compañía del silencio
en medio de la multitud que te contempla
sin saber, que tu vestimenta se ha marchitado
y que ni los pájaros te respetan.

A ti vieja estatua de mil cabezas
e ideas muertas
te veo desvanecer en pedazos de olvido
te veo caer en pedazos de tiempo.

Ingenua estatua que quisiste ser como nosotros
nunca entendiste
que primero fue tu contorno rígido
Tu mirada inerte
Tu cementerio de ideas
Tu epitafio de miseria
y fuimos sin serlo
escondidos en egos marchitos
en sombras de otros
y ahora de nada sirve
saber quien fue primero.

martes, noviembre 20, 2007

Roberth Johnson, blues War.


Ya todo esto no es otra cosa

que un cuerpo hurgándose el cuerpo.

Todavía escucho ese gran sonido

sin sombra, hecho fuego

como si alguna vez hubiese sido música.



Aquí no hay guitarras que nos den trompadas

ni huesos juguetones

emitiendo lagrimas

fuera de los mitos,

aquí sólo cantamos blues war

blues war, como una dulce melodía

de un diluvio universal.



Quisiera cantar como un ojo sin parpado

no hecho un sueño

no hecho un muerto

y describir sin temo esta canción:



Nada se acercará al mito de este beso

que parece una declaración de guerra,

con nosotros morirá este lenguaje que nadie entiende.

Me hubiese gustado tener esa voz

suave y ciega;

soñando tanto deseando tanto

que merecemos morir.

sábado, septiembre 08, 2007

Tablilla I: Nuchu Pétreo (Enkheduanna a la diosa Innana)


Ahora que lo pienso, Innana
el fuego es un gran lodazal
escupiendo fiestas funerarias
sin parar. No importa que debamos correr
sobre esta carretera desértica
como una greca salvaje
Abajo muy abajo
casi a nuestras narices
se está preparando la gran guerra
y no sé si tú tengas algo que ver esto.
No sólo estoy segura
muriéndome y mordiéndome
en estos templos de silencio,
entre estos ríos descompuesta
sin parar de andar
en su silencio advirtiendonos los primeros cañonazos
de bienvenida al olvido.
Cómo explicartelo:
ahora no podremos parar esto
y Vamos a 1000 por hora
Demasiado rápido, demasiado lento
Y ya no queda mucho que decir,
sin importar que ya no seas la misma
María Félix que solías ser.
Estamos empezando a desplomarnos
Como si fuésemos una dinastía de barro
y nuestro cortejo fúnebre
estuviera a punto de desaparecer.

viernes, noviembre 03, 2006

La Voz de la Hojarasca o Historia del Libro


La voz con todo el silencio exhumado no bastará.
No bastará tampoco que hablemos de errante a errante. No bastará
Con esa mirada lastimosa a historia que tienes. No bastará
hablar de hojarasca a hojarasca
De una vez. Ya sé que no pediste ser un souvenir de efigie
Ni tampoco amanecer sin sombra, como nos dejaron
Convertidos en una palestra de humo.
Ya sé que no acostumbras a dejar flores en los altares
Para que no se enteren
De que estaban muertos.
Me guardo el silencio y las palabras
La muerte es empacable y desechable
Pero eso nada importa ahora,
Seguirás robándole enigmas a las manos
Y yo arrancándolos de tu mirada: Soy el espectador.

No nos atrevimos a levantar ningún templo
Por vergüenza a dioses, pero sí escaleras
para alcanzar a los árboles de piedra voladores
Cuado los hombres pájaros dejaron de existir: que lo diga Dédalo
Y todos saltamos esperando el vacío, y sólo encontramos a la tierra baldía
Entonces fuiste grieta en el pantano
Como un zarpazo sumerio
En honor a la mentira o al poeta,
Pero a cambio
Volamos sobre todos los balcones
Tratando de que no se nos apartara de la memoria ni de los dioses
La incertidumbre del hombre. En eso nos parecemos.
Son demasiado colores a los que no se puede llegar en tan poco tiempo.

No bastará –repito— que le entregues cuentas a dioses o humanos
Si el escriba es el relojero sin tiempo
Volando sobre su papiro en llama y la pluma temblorosa
Conque escribes en el vientre de los sepultados.

Dime como entenderé la duda de quien tiene que crear y destruir
A la vez, sin que nos veamos entre los fragmentos y la ruina
Del hombre. Porque puedo asegurarlo:
Eres el momento preciso de lo impreciso de un tiempo pasado:
Apenas un viajero.

No arderá otra Alejandría, porque no habrá nada que quemar.
No habrá otro Gutenberg ni otro Voltaire
Ni otra pieza de soledad que quiera danzar con pasos ligeros
Porque estaremos ocupados viendo como el río cambia de dirección
Y esta vez la corriente arrastrará todo
menos a tus árboles voladores.

sábado, septiembre 02, 2006

5ta Incoherencia al aire: Los Poetas se Toman la Biblioteca de Santiago




Los Poetas se toman la Biblioteca de Santiago:
Recital poético desde el asfalto.

Con la participación de:

Diego Cortés
Mauricio Valenzuela
Waldo Ramírez
Felipe Alfonso
Y el poeta venezolano
Nervinson Machado.
Presentación a Cargo de la Poeta Paz Molina.

Viernes 15 de Septiembre.
17:50 Hrs.
Biblioteca de Santiago (Chile)
Auditorio Central
Matucana 151.